Por Xavier Hernández, hace 2 años y 10 meses

Premios Emmy 2007: «Los Soprano» vencedores de la noche

Premio EmmySi los Oscars son los premios más importantes que otorga la industria cinematográfica, en cuestión de series de televisión, son los Emmy los más prestigiosos. La gala de premios de los Emmy 2007 se celebró el pasado domingo y lanzo a «Los Soprano» como indiscutible vencedora de la noche. Aunque no se llevo el mayor número de galardones, «Tony Bennett: An American Classic» se llevó 7, los 3 de «Los Soprano» con el premio gordo de Mejor Serie Dramática fueron los mas importantes.

En cuanto a los demás premios, «30 Rock» fue la Mejor Serie de Comedia. James Spader se llevó el premio al mejor actor en una serie dramática por «Boston Legal» (otra gran triunfadora), mientras que Sally Field por «Cinco Hermanos» se llevo el premio a la mejor actriz en una serie dramática.

En los galardones del apartado de comedia, Ricky Gervais interprentando «Extras» ganó el premio al Mejor Actor Cómico y América Ferrara, por la versión estadounidense de «Betty la Fea», se llevó el de Mejor Actriz Cómica.

En el apartado de secundarios Terry O'Quinn se llevó el Mejor Actor Secundario Dramático por su papel de John Locke en «Perdidos» y Katherine Heigl por interpretar a Izzie de «Anatomía de Grey». En la sección de comedia, Jeremy Piven por «Entourage» y Jaime Pressly por «Me Llamo Earl» se llevaron sendos galardones. Para más detalle: la lista de ganadores completa.

Por Javier García, hace 2 años y 10 meses

«State of Mind»: Primera temporada

State Of MindLos meses de verano nunca han sido buena época para generar expectación con el estreno de una serie. La audiencia es más baja, y habitualmente escéptica ante tanta reposición sin sentido. Y desde que la mayor parte del «boca a boca» se genera a través de Internet, esta situación se ha terminado por acentuar: muchos bloggers o editores se encuentran de vacaciones, y los que siguen escribiendo parecen más preocupados por encontrar acomodo a una actriz tan lamentable como Kristin Bell que en las series que se están emitiendo.

Por este motivo, y por estrenarse en una cadena pequeña como Lifetime Television, es muy probable que no hayas oído hablar de «State of Mind», una serie que empezó a emitirse el 15 de julio, y que este domingo da por finalizada una primera temporada de tan sólo 8 episodios.

Argumento: Ann Bellowes, una brillante psiquiatra, descubre a su marido engañándola con su propia consejera matrimonial. Ahora, para poder ayudar a sus pacientes, tendrá que poner en orden su vida. Para ello contará con la ayuda de sus compañeros de consulta, terapeutas también con sus propios problemas y desórdenes.

Sin llegar a ser la octava maravilla del mundo, «State of Mind» ralla a un alto nivel y supera a bastantes de las series que están llenando páginas y páginas de críticas y comentarios. Por ello se hace difícil de comprender la poquísima repercusión que ha tenido esta producción. Tras un primer episodio en el que se presentaba como un drama al uso con algunos toques de comedia que no terminaban de encajar, la serie ha ido poco a poco alcanzando el equilibrio entre esos elementos y ha terminado por alcanzar un buen ritmo narrativo, conformando además unos personajes atractivos para el espectador. Este periodo de adaptación es vital en una serie que se observa a menudo desde la subjetividad de la protagonista, con escenas oníricas y diversas representaciones de su subconsciente, elementos que para funcionar apropiadamente necesitan de la identificación con el personaje.

Una gran Lili Taylor (actriz de cine independiente a quienes muchos conocerán por su papel recurrente en «A Dos Metros Bajo Tierra») encabeza el reparto interpretando a Ann Bellowes. La secundan unos actores de perfil irregular. El escocés Derek Riddell, un perfecto desconocido, interpreta al psicólogo infantil James LeCroix y es el gran descubrimiento de la serie, perfilando un personaje que se convierte en absoluto protagonista de las escenas en las que interviene. El resto de los actores baja bastante el nivel: un hierático Mido Hamada da vida al psico-farmacólogo Taj Kalid; Theresa Randle a la psicóloga familiar Cordelia Banks; y Devon Gummersall a Barry White, un abogado que arrienda la oficina abandonada por el marido de Ann.

Por supuesto la serie adolece de ciertos males. Por ejemplo, los casos psiquiátricos son tratados con cierta simplicidad, algo que es normal teniendo en cuenta que se suelen resolver en 3 o 4 escenas (hay un par de casos por episodio y la vida privada de los protagonistas consume bastante tiempo). Como dato curioso, la relación entre los distintos doctores de la consulta se asemeja mucho a lo poco que hemos podido ver de «Private Practice», el spin-off de «Anatomía de Grey» al que auguro un estrepitoso fracaso. Pero en conjunto «State of Mind» es una serie a tener en cuenta y que al menos se merece la oportunidad de ser vista.

Por Javier García, hace 2 años y 10 meses

«Flight of the Conchords»: Primera temporada

Flight Of The ConchordsEste año se da la curiosa circunstancia de que las series de verano, normalmente consideradas productos menores o «de relleno», están resultando con mucho más interesantes que las nuevas apuestas de otoño de las grandes cadenas. La última muestra de ello es «Flight of the Conchords», una comedia musical que la HBO ha estado emitiendo desde el 17 de Junio y que acaba de terminar su primera temporada.

Argumento: Jemaine y Bret viajan desde su Nueva Zelanda natal a la ciudad de Nueva York buscando el éxito de su dúo de música folk «Flight of the Conchords». La serie se centra en el duro día a día de esta pareja, que sólo va a encontrar dificultades a la hora de conseguir la fama.

Entre un mar de series encorsetadas y cortadas por el mismo patrón, «Flight of the Conchords» supone una brisa de aire fresco en la parrilla televisiva con la original propuesta de llevar a la pequeña pantalla una versión ficticia del popular dúo cómico-musical del mismo nombre. El desarrollo normal de la serie se asemeja al de las producciones inglesas («The Office», «The IT Crowd»), con un ritmo pausado que no busca la risa fácil de una manera artificial. De hecho hasta el acento neozelandés de los protagonistas se asemeja al británico. Pero esas situaciones cotidianas (y a la vez con un toque surrealista) dan paso a unos números musicales cuyas letras y puestas en escena provocan la carcajada en más de una ocasión.

Evidentemente Jemaine Clement y Bret McKenzie se interpretan a sí mismos en «Flight of the Conchords». El resto del reparto está conformado por cómicos que, si bien no son muy conocidos, representan con acierto los papeles de unos pintorescos personajes. Rhys Darby es Murray, el incompetente agente de la pareja; Kristen Schaal es Mel, la mejor (y única) aficionada al grupo; y Arj Barker es Dave, responsable de una tienda de empeños y amigo de Jemain y Bret desde que se mudaron a Nueva York.

A quienes crean que para disfrutar la serie hay que conocer con anterioridad al dúo cómico o ser aficionado a los números musicales, avisar que no es mi caso. Ni había visto nada de la pareja anteriormente ni me suele gustar la comedia musical (eso a pesar de que uno de los sketches con los que más me he reído en mi vida es Mystery de Hugh Laurie). Y no creo que sea necesario para reirse con «Flight of the Conchords». Aparte de que sólo hay unas pocas canciones cortas por episodio, las letras son lo suficientemente divertidas como para ser disfrutadas en cualquier caso. Incluso las coreografías son risibles, con parodias a los videoclips casposos de los años 80. Los 30 minutos de duración se pasan como un suspiro, garantizado. Muy recomendable.

Por Javier García, hace 2 años y 10 meses

«Reaper»: Primer episodio

ReaperRetomando el análisis de pre-estrenos de series filtrados durante este verano, toca ahora hablar de Reaper, una «dramedia» (mezcla de comedia y drama) de genero fantástico, y probablemente una de las mayores decepciones de lo que llevamos de temporada. Aunque aún queda por ver la reacción que suscitará la serie cuando se estrene oficialmente el 25 de septiembre en la CW, ya que incompresiblemente ha recibido buena prensa por parte de algunos medios.

Argumento: El día de su 21 cumpleaños Sam Oliver comprende finalmente por qué sus padres han sido siempre tan comprensivos y condescendientes con él, a pesar de haber abandonado la universidad por un trabajo sin futuro. Antes incluso de que naciera, sus progenitores vendieron su alma al diablo, quien ahora aparece para reclamar lo que es suyo y obligar a Sam a trabajar como «cazarrecompensas», devolviendo almas descarriadas al infierno al que pertenecen.

Junto con «Pushing Daisies», «Reaper» es una de las series que más expectación ha despertado de inicio para esta nueva temporada. Los motivos: un argumento en principio interesante y que podría dar pie a buenas tramas, y la dirección del primer episodio por parte de Kevin Smith, director de culto al que muchos aún perdonan sus últimos y continuos traspiés. Sin embargo la expectación se ha tornado en desengaño tras contemplar el primer episodio, algo que se está convirtiendo en norma habitual durante estos meses.

«Reaper» se muestra como una serie del montón, sin ningún elemento de interés más allá del original planteamiento inicial, y que ni siquiera se toma en serio a sí misma. Nadie duda que el equipo se lo ha pasado bien rodándola, pero habría que preguntarse si alguien se ha planteado intentar que los espectadores también disfruten viéndola. Los protagonistas parecen sacados de una de las muchas películas dedicadas a jóvenes desencantados con la vida (algunas de las cuales están escritas y dirigidas por el propio Smith) y no aportan nada nuevo a la caracterización de los personajes. Las escenas se suceden sin mucho sentido y algunas resultan especialmente bochornosas, en especial las que cabalgan entre la parodia, el homenaje y la burda copia al clásico «Los Cazafantasmas».

El reparto es desigual, con unos actores jóvenes de lo más mediocre y un estupendo veterano. Bret Harrison («Grounded for Life») interpreta a Sam Oliver; Missy Peregrym (la ilusionista de «Heroes») a Andi, su compañera de trabajo y por supuesto también su objeto de deseo; y Tyler Labine («Invasión») a Bert, su mejor amigo y ahora compañero de aventuras. Completa y mejora el reparto un inquietante Ray Wise (el mítico Leland Palmer de «Twin Peaks») en el papel del mismísimo diablo.

A «Reaper» le sucede lo mismo que a la mayoría de «dramedias» que se han estrenado en los últimos tiempos. Es poco seria para ser un drama y no es tan divertida como una comedia, por lo que los 40 minutos de metraje (sin anuncios) se acaban antojando largos. Y si los personajes o el argumento no enganchan, esto termina siendo fatal para cualquier serie. Más de lo mismo.

Por Javier García, hace 2 años y 10 meses

«Chuck»: Primer episodio

ChuckDefinitivamente los nerds están de moda. Quién sabe si auspiciadas por el éxito (más en popularidad que en audiencia) de «The IT Crowd», este año se han estrenado ya varias series protagonizadas por personajes intelectualmente brillantes, pero socialmente ineptos: «The Big Bang Theory», «Aliens In America», «Greek»... Y todavía estamos pendientes de la versión americana de la propia «The IT Crowd». Se une ahora a este grupo, ya convertido en género, «Chuck», una comedia de acción que la NBC estrenará el 24 de septiembre, pero cuyo primer episodio circula desde hace ya un tiempo por Internet.

Argumento: Chuck Bartowski, un veinteañero experto en ordenadores que trabaja como técnico en unos grandes almacenes, recibe un regalo muy especial la noche de su cumpleaños. Al abrir un correo electrónico de Bryce Larkin, un antiguo compañero de la universidad del que apenas tenía noticias, inadvertidamente se descarga a su cerebro todos los secretos de la CIA y de la NSA (Agencia de Seguridad Nacional). Larkin, convertido en un agente de la CIA, había enviado la información a Chuck como último recurso justo antes de morir. Estrechamente vigilado por las dos agencias, Chuck tendrá que hacer ahora uso de sus recién adquiridos conocimientos para combatir asesinos y terroristas internacionales.

Mucho tendrá que mejorar esta serie para captar la atención de una audiencia fiel. El primer episodio nos presenta un producto más bien mediocre al que no se le augura un gran futuro. Como drama «Chuck» carece de interés, como comedia no resulta lo suficientemente divertida, y como serie de acción simplemente no da la talla. Y aunque aún es pronto para juzgar, los personajes son unos clichés andantes totalmente planos. Es difícil saber a qué público trata de apelar esta producción, sin acabar de decidirse entre las alternativas que se le presentan. Precisamente por ello es más que probable que no encuentre su hueco en ninguno de los nichos a los que podría tener acceso si acabara por definirse.

El reparto es poco más que solvente. Zachary Levi («Como la Vida Misma») da vida al inadaptado Chuck. La australiana de apellido inpronunciable Yvonne Strzechowski y Adam Baldwin (conocido por «Firefly» y práticamente repitiendo su papel en «Day Break») interpretan a Sarah Walker y John Casey, los agentes de la CIA y la NSA que acabarán convertidos en niñeras. Joshua Gomez y Sarah Lancaster («Everwood», «¿Qué Hacemos con Brian?») completan el reparto principal como Morgan y Ellie, el mejor amigo y la hermana del protagonista. La serie viene de la mano de Josh Schwartz, creador y productor de «The O.C.».

«Chuck» es una serie que me ha dejado bastante frío. Poco después de haber visto el episodio apenas recuerdo detalles de interés del mismo, por lo que habrá que añadir a sus características que es bastante olvidable. Con todo, no es una mala serie; es bastante amena y habrá incluso quien la encuentre divertida. Pero en el mercado hiper-competido de hoy en día «Chuck» no aporta lo suficiente como para poder apostar por su continuidad. En todo caso habrá que ver cómo evoluciona, sorpresas mayores nos hemos llevado.

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