Por Xavier Hernández, hace 7 meses y 22 días

Acuerdo entre Fox y Apple, resultado: series gratis por iTunes

ItunesFox y Apple han anunciado el acuerdo por el que la cadena norteamericana distribuirá gratuitamente a través de la tienda de Apple, los capítulos más recientes de siete series que produce. Las descargas de los capítulos recién emitidos serán totalmente gratuitos, con la idea de que los seguidores acaben por comprar episodios antiguos en iTunes.

Según los analistas, se trata de una demostración de fuerza del magnate de Apple Steve Jobs, que de esta manera sigue promoviendo su prolifera Store. La noticia no es sorprendente, y se trata mas de una respuesta a otra grande de EEUU, la NBC, que movió ficha primero al anunciar la libre distribución de sus programas mas populares a través de un servicio propio, ya que rompió relaciones con Apple.

Entre esas seleccionadas se encuentran series tan brillantes como «Prison Break», «Bones» o «Padre de Familia», y sin duda supone un avance importante para Internet. No opino que «la televisión en EE UU se haya rendido ante el poder de Internet» como dice Luz Fernández en Revista de Webs. Simplemente se trata de apoyarse un un medio que puede llegar mucho más lejos, de forma controlada, y con unos niveles de penetración mucho mayores.

Por Javier García, hace 7 meses y 27 días

«Journeyman»: Primer episodio

JourneymanCuando hace tres años «Lost» («Perdidos») irrumpió en el panorama televisivo desplegando sus misteriosas tramas a través de los televisores (y pantallas de ordenador) de todo el mundo, no estaba haciendo otra cosa que renovar advertida o inadvertidamente el concepto mismo de serie. Las producciones anteriores pecaban de cierta previsibilidad y repetían el mismo esquema en sucesivas entregas autoconclusivas; desde entonces han aparecido numerosos productos bajo la premisa de plantear al espectador un gran misterio inicial que se ha de desvelar de manera paulatina.

De esta forma series como «Day Break», «Jericho», «The Nine» o «Traveler», por citar sólo algunas, son deudoras de «Lost»; de la misma forma que «Lost» es deudora de otro gran hito de la historia de la televisión: «Twin Peaks», que sin duda abrió el camino década y media antes. «Journeyman» es el último miembro de este grupo, e intentará no repetir el desdichado destino de sus compañeras (todas ellas canceladas, aunque «Jericho» resucitara milagrosamente) a partir de su próximo estreno el día 24 de septiembre en la NBC.

Argumento: Dan Vasser piensa que tiene su vida completamente resuelta; casado y con un hijo, ejerce su profesión de periodista con la fecha límite de sus artículos como mayor preocupación. Pero un día su rutina se ve trastocada al sufrir una serie de misteriosos sucesos. Los que en principio se muestran como vívidos e inoportunos sueños resultan ser inexplicables viajes al pasado, a los que parece ser enviado con el propósito de afectar las vidas de otras personas. En el trancurso de esos viajes Dan tiene la oportunidad de contactar con Livia, su ex-prometida, que murió hace años en un accidente de avión.

Decir que una serie está bien realizada y que tiene una producción cuidada (y costosa) en los tiempos que corren es casi innecesario; y si no fuera porque los últimos episodios de la primera temporada de «Heroes» nos recordaron dolorosamente que aún se pueden rodar y editar escenas completamente amateur para la televisión del siglo XXI, ni siquiera merecería la pena comentarlo. Pero así es, «Journeyman» tiene un nivel de calidad envidiable, y el mimo y la dedicación de sus responsables se hacen palpables.

En este tipo de series siempre se busca alguna comparación con otras ya existentes. El gran Hernán Casciari apunta en Espoiler las semejanzas de «Journeyman» con «Life on Mars», producción británica notablemente superior y una verdadera joya que se encuentra entre mis series favoritas. A mí sin embargo me recuerda a una de las series antes mencionadas: «Day Break», estrenada y cancelada la pasada temporada.

Tanto «Journeyman» como «Day Break» tienen un punto de partida similar; si en una el periodista Vasser se ve envuelto en involuntarios viajes al pasado, en la otra el detective Hopper se encuentra también atrapado en un mismo día que se repite sin cesar. Una fotografía poco colorida y llena de claroscuros, junto a una cámara nerviosa en los primeros planos, dotan a ambas series de una imagen «moderna» pero al mismo tiempo artificial. Por si las similitudes fueran pocas, las dos producciones comparten una de las actrices. Pero más allá de los detalles se pueden encontrar semejanzas en el tono general, en la narración, y en un hecho definitorio: tras un planteamiento inicial francamente interesante y prometedor, ambas producciones se diluyen sin llegar a cautivar a los espectadores.

Los actores realizan unas interpretaciones correctas, pero adolecen del mismo problema que la serie en general: no logran transmitir, interesar, atrapar. El escocés Kevin McKidd («Rome») da vida a Dan Vasser, mientras que Gretchen Egolf y Reed Diamond interpretan respectivamente a Katie y Jack, su mujer y su hermano. Moon Bloodgood («Day Break») nos ofrece una pésima caracterización al hacerse cargo del papel de Livia, la ¿fallecida? ex-prometida del periodista.

En principio «Journeyman» parece abocada a una cancelación precipitada, al ser una serie cuyo primer episodio se presenta bastante difuso. No es que la trama sea complicada, sino que el espectador no acaba por integrarse en ella. La presentación de los personajes no es la adecuada, y hasta podría calificarse de torpe. Sin embargo no todo está perdido; la serie tiene un buen ritmo y el argumento resulta a priori interesante, por lo que si logra pulir los errores ya mencionados podría dar la sorpresa de permanecer en parrilla media temporada. Difícilmente logrará una temporada completa y mucho menos una renovación.

Por Xavier Hernández, hace 7 meses y 29 días

Premios Emmy 2007: «Los Soprano» vencedores de la noche

Premio EmmySi los Oscars son los premios más importantes que otorga la industria cinematográfica, en cuestión de series de televisión, son los Emmy los más prestigiosos. La gala de premios de los Emmy 2007 se celebró el pasado domingo y lanzo a «Los Soprano» como indiscutible vencedora de la noche. Aunque no se llevo el mayor número de galardones, «Tony Bennett: An American Classic» se llevó 7, los 3 de «Los Soprano» con el premio gordo de Mejor Serie Dramática fueron los mas importantes.

En cuanto a los demás premios, «30 Rock» fue la Mejor Serie de Comedia. James Spader se llevó el premio al mejor actor en una serie dramática por «Boston Legal» (otra gran triunfadora), mientras que Sally Field por «Cinco Hermanos» se llevo el premio a la mejor actriz en una serie dramática.

En los galardones del apartado de comedia, Ricky Gervais interprentando «Extras» ganó el premio al Mejor Actor Cómico y América Ferrara, por la versión estadounidense de «Betty la Fea», se llevó el de Mejor Actriz Cómica.

En el apartado de secundarios Terry O'Quinn se llevó el Mejor Actor Secundario Dramático por su papel de John Locke en «Perdidos» y Katherine Heigl por interpretar a Izzie de «Anatomía de Grey». En la sección de comedia, Jeremy Piven por «Entourage» y Jaime Pressly por «Me Llamo Earl» se llevaron sendos galardones. Para más detalle: la lista de ganadores completa.

Por Javier García, hace 8 meses y 9 días

«State of Mind»: Primera temporada

State Of MindLos meses de verano nunca han sido buena época para generar expectación con el estreno de una serie. La audiencia es más baja, y habitualmente escéptica ante tanta reposición sin sentido. Y desde que la mayor parte del «boca a boca» se genera a través de Internet, esta situación se ha terminado por acentuar: muchos bloggers o editores se encuentran de vacaciones, y los que siguen escribiendo parecen más preocupados por encontrar acomodo a una actriz tan lamentable como Kristin Bell que en las series que se están emitiendo.

Por este motivo, y por estrenarse en una cadena pequeña como Lifetime Television, es muy probable que no hayas oído hablar de «State of Mind», una serie que empezó a emitirse el 15 de julio, y que este domingo da por finalizada una primera temporada de tan sólo 8 episodios.

Argumento: Ann Bellowes, una brillante psiquiatra, descubre a su marido engañándola con su propia consejera matrimonial. Ahora, para poder ayudar a sus pacientes, tendrá que poner en orden su vida. Para ello contará con la ayuda de sus compañeros de consulta, terapeutas también con sus propios problemas y desórdenes.

Sin llegar a ser la octava maravilla del mundo, «State of Mind» ralla a un alto nivel y supera a bastantes de las series que están llenando páginas y páginas de críticas y comentarios. Por ello se hace difícil de comprender la poquísima repercusión que ha tenido esta producción. Tras un primer episodio en el que se presentaba como un drama al uso con algunos toques de comedia que no terminaban de encajar, la serie ha ido poco a poco alcanzando el equilibrio entre esos elementos y ha terminado por alcanzar un buen ritmo narrativo, conformando además unos personajes atractivos para el espectador. Este periodo de adaptación es vital en una serie que se observa a menudo desde la subjetividad de la protagonista, con escenas oníricas y diversas representaciones de su subconsciente, elementos que para funcionar apropiadamente necesitan de la identificación con el personaje.

Una gran Lili Taylor (actriz de cine independiente a quienes muchos conocerán por su papel recurrente en «A Dos Metros Bajo Tierra») encabeza el reparto interpretando a Ann Bellowes. La secundan unos actores de perfil irregular. El escocés Derek Riddell, un perfecto desconocido, interpreta al psicólogo infantil James LeCroix y es el gran descubrimiento de la serie, perfilando un personaje que se convierte en absoluto protagonista de las escenas en las que interviene. El resto de los actores baja bastante el nivel: un hierático Mido Hamada da vida al psico-farmacólogo Taj Kalid; Theresa Randle a la psicóloga familiar Cordelia Banks; y Devon Gummersall a Barry White, un abogado que arrienda la oficina abandonada por el marido de Ann.

Por supuesto la serie adolece de ciertos males. Por ejemplo, los casos psiquiátricos son tratados con cierta simplicidad, algo que es normal teniendo en cuenta que se suelen resolver en 3 o 4 escenas (hay un par de casos por episodio y la vida privada de los protagonistas consume bastante tiempo). Como dato curioso, la relación entre los distintos doctores de la consulta se asemeja mucho a lo poco que hemos podido ver de «Private Practice», el spin-off de «Anatomía de Grey» al que auguro un estrepitoso fracaso. Pero en conjunto «State of Mind» es una serie a tener en cuenta y que al menos se merece la oportunidad de ser vista.

Por Javier García, hace 8 meses y 10 días

«Flight of the Conchords»: Primera temporada

Flight Of The ConchordsEste año se da la curiosa circunstancia de que las series de verano, normalmente consideradas productos menores o «de relleno», están resultando con mucho más interesantes que las nuevas apuestas de otoño de las grandes cadenas. La última muestra de ello es «Flight of the Conchords», una comedia musical que la HBO ha estado emitiendo desde el 17 de Junio y que acaba de terminar su primera temporada.

Argumento: Jemaine y Bret viajan desde su Nueva Zelanda natal a la ciudad de Nueva York buscando el éxito de su dúo de música folk «Flight of the Conchords». La serie se centra en el duro día a día de esta pareja, que sólo va a encontrar dificultades a la hora de conseguir la fama.

Entre un mar de series encorsetadas y cortadas por el mismo patrón, «Flight of the Conchords» supone una brisa de aire fresco en la parrilla televisiva con la original propuesta de llevar a la pequeña pantalla una versión ficticia del popular dúo cómico-musical del mismo nombre. El desarrollo normal de la serie se asemeja al de las producciones inglesas («The Office», «The IT Crowd»), con un ritmo pausado que no busca la risa fácil de una manera artificial. De hecho hasta el acento neozelandés de los protagonistas se asemeja al británico. Pero esas situaciones cotidianas (y a la vez con un toque surrealista) dan paso a unos números musicales cuyas letras y puestas en escena provocan la carcajada en más de una ocasión.

Evidentemente Jemaine Clement y Bret McKenzie se interpretan a sí mismos en «Flight of the Conchords». El resto del reparto está conformado por cómicos que, si bien no son muy conocidos, representan con acierto los papeles de unos pintorescos personajes. Rhys Darby es Murray, el incompetente agente de la pareja; Kristen Schaal es Mel, la mejor (y única) aficionada al grupo; y Arj Barker es Dave, responsable de una tienda de empeños y amigo de Jemain y Bret desde que se mudaron a Nueva York.

A quienes crean que para disfrutar la serie hay que conocer con anterioridad al dúo cómico o ser aficionado a los números musicales, avisar que no es mi caso. Ni había visto nada de la pareja anteriormente ni me suele gustar la comedia musical (eso a pesar de que uno de los sketches con los que más me he reído en mi vida es Mystery de Hugh Laurie). Y no creo que sea necesario para reirse con «Flight of the Conchords». Aparte de que sólo hay unas pocas canciones cortas por episodio, las letras son lo suficientemente divertidas como para ser disfrutadas en cualquier caso. Incluso las coreografías son risibles, con parodias a los videoclips casposos de los años 80. Los 30 minutos de duración se pasan como un suspiro, garantizado. Muy recomendable.

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